La grandeza de un futbolista no se mide por las veces que gana títulos, reconocimientos o galardones, tampoco por el número de veces que los pierde, ni mucho menos por el número de veces que falla en el camino por conseguirlos. Tampoco se mide por el número de minutos que juega cada fin de semana o el número de años que lleva haciéndolo, todos estos factores determinarán otras cosas, pero definitivamente, la grandeza, no.
La grandeza de un jugador de futbol se mide por la pasión que pone en cada uno de los entrenamientos, sin importarle si hay algunos mejores o peores que él, se mide por las veces que se queda después que todos se han ido para mejorar aquellas cosas que le hacen falta. Y es que un jugador de futbol muestra esa grandeza dentro de la cancha, si es de césped natural o de esas de "doble vista", para él es lo de menos, porque un jugador "grande" jamás hará diferencia entre éstas y entregará todo lo que tenga.











