Un entrenador que tuve durante mi carrera decía "estamos todos locos", era la frase que más repetía en los entrenamientos, en el vestuario, en todos lados.
Siempre que decía esto, ahí se quedaba, no decía más, un día después de una fiesta en donde fuimos la mayoría de los del equipo y que obviamente se dieron cuenta "los de allá arriba" completó su famosa frase.